Mi Carrito

La miel

La miel es el producto elaborado por las abejas a partir del néctar de flores y la savia dulce de algunos árboles, y fue la primera sustancia utilizada por el hombre para endulzar los alimentos.
Es un alimento excelente, porque proporciona energía directamente asimilable por el organismo, además de aportar muchas sustancias indispensables.
Tiene propiedades curativas de trastornos intestinales, úlceras de estómago, insomnio, males de garganta y afecciones cardiacas, y aumenta el contenido de hemoglobina en la sangre y el vigor muscular.
Los niños alimentados con miel están más desarrollados que los alimentados con azúcar blanco, ya que el azúcar, en su proceso de metabolización, obliga al cuerpo a gastar vitaminas y minerales. La miel facilita la asimilación del calcio, activa la osificación y la salida de los dientes, y es ligeramente laxante. Solamente no se recomienda darla a niños menores de un año.
En uso externo se aplica a quemaduras, heridas y afecciones rinofaríngeas.
La composición media de la miel puede resumirse en: Hidratos de carbono (75 a 80%), principalmente glucosa y fructosa; ácidos (0,3%); proteínas y aminoácidos (0,4%); vitaminas B1, B2, B3, B5, B6, B8, B9, PP y vitamina C; diastasas; minerales (0,2%): calcio, magnesio, potasio, hierro, cobre, manganeso, boro, fósforo y silicio. Contiene además otras muchas sustancias, como enzimas, polen, y factores antibióticos (inhibina). Las mieles oscuras de nuestra región son más ricas en minerales.

TIPOS DE MIEL

Las mieles pueden tener distintos colores y sabores según el lugar de procedencia.

Los colores van desde el amarillo claro o casi trasparente de las de eucalipto, romero y tilo, hasta el marrón oscuro o prácticamente negro de las de brezo, roble y encina, pasando por los ocres, rojizos y pardos.

Las condiciones climáticas de cada año dan pequeñas variaciones de sabor, aroma, color y textura de la miel.
La mayoría de las mieles que podemos encontrar son “milflores”, salvo si son mezclas, en ellas domina una pequeña gama de plantas propias de la zona.
La miel en estado puro tiende a endurecerse, tomando una textura granulada. Este es un proceso natural llamado “cristalización”. Dentro del bote se pueden presentar unos bonitos dibujos de color más claro junto al cristal, porque al endurecerse la miel se contrae ligeramente. El color se aclara, pero vuelve a su estado inicial si la miel recupera la fluidez.
Solo las mieles de roble y encina se endurecen con más dificultad.
Si usted adquiere la miel sólida y la desea líquida, le recomendamos calentarla ligeramente, sin que sobrepase los 40º C, en un baño maría suave. Si la compra líquida, porque se ha envasado recientemente y se trata de miel natural, acabará endureciéndose con el tiempo en su casa.

NO SON IGUALES

Las grandes industrias pasteurizan la miel, calentándola hasta los 71º C, con lo que jamás cristaliza. Con ello se destruye la vitamina C y las vitaminas del complejo B. También se destruyen las proteínas, levaduras, alcoholes y ácidos. Además, la alta temperatura hace que se evaporen los mejores aromas de la miel.
Aunque la miel no caduca, sí que va envejeciendo, o sea va perdiendo propiedades, así las mieles calentadas tendrán un consumo preferente de 1 o 2 años, mientras que las puras o no calentadas que han sido correctamente conservadas se podrán consumir durante 5 o 6 años con todas sus cualidades.
Por todas estas razones, es muy importante tomar miel natural, garantía de que conserva intactas sus propiedades alimenticias y medicinales.

Logo II Logo I Logo II
  •  

  • Envios gratis a partir de 120 euros de compra

  •         
  •             Miel de liébana, Valle Estrechu

Log In or Registrarse